De repente la tristeza invadió mi alma
ni verdes, ni brisas, ni cantos
pueden sacarme del oscuro rincón;
no importa por donde yo quiera escaparme,
todo se derrumba a mi alrededor.
Niños que cargan niños,
hombres con gran poder,
mujeres que se resignan...
la muerte se deja ver.
Extraña es la vida,
solo desierto y campo
con caminos muy inciertos
sin un claro final.
Hoy que las lagrimas quieren desbordarse,
y de tanta angustia duele el corazón;
ni verdes, ni brisas, ni cantos
pueden rescatarme del oscuro rincón
no importa por donde yo quiera escaparme...
Todo se derrumba a mi alrededor.
Eliza.
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